Descripción
Las espadas de Toledo, reconocidas mundialmente por su calidad y perfección, son otro emblema de la artesanía toledana. Forjadas por maestros artesanos, cada espada combina resistencia y belleza, convirtiéndose en una pieza tanto funcional como decorativa. Estas creaciones, que han sido valoradas a lo largo de los siglos, hoy se conservan como auténticas obras de arte que reflejan la grandeza de la tradición toledana.
El Oro de Toledo es el reflejo de una tradición artesanal, destacándose especialmente en el damasquinado, una técnica que fusiona arte y precisión. Este meticuloso proceso consiste en incrustar hilos de oro y plata sobre una base de acero negro, dando vida a piezas únicas que han sido símbolo de distinción a lo largo de la historia. Desde joyas hasta objetos decorativos, el damasquinado de Toledo sigue siendo una de las expresiones más refinadas de la artesanía española.
Tanto el damasquinado como las espadas toledanas mantienen vivo el legado de los antiguos artesanos, fusionando historia y excelencia en cada creación. En Espadas y Oro de Toledo, ofrecemos piezas únicas que representan esta tradición, elaboradas con la misma pasión y destreza que han distinguido a los maestros de Toledo durante siglos.
Espada Cadete Tizona del Cid
La Tizona o Tizón es una de las espadas (junto a la Colada) que la tradición o la literatura atribuye al Cid Campeador, Rodrigo Díaz de Vivar (1043-1099). Según el “Cantar de Mío Cid” (1200) el Cid la consiguió tras derrotar al rey Búcar de Marruecos en Valencia para entregársela posteriormente a los Infantes de Carrión, por la boda con sus hijas.
La primera referencia a la Tizona aparece en el Cantar de Mío Cid, donde se la llama Tizón. Este nombre, según el Tesoro de la lengua castellana o española de 1611, proviene del latín titio, un sinónimo de ‘brasa, leño ardiente’.
En el año 1503, Gonzalo de Bricio, por mandato de la Reina Isabel La Católica, realiza un inventario de las armas que se hallaban en el Alcázar de Segovia, y entre las que se describe “La Tizona”.
Entre los años 1560 y 1621, Fray Prudencio de Sandoval en su crónica de los Reyes de Castilla y León, menciona la Tizona que tienen en su mayorazgo los marqueses de Falces, y que al parecer le fue cedida por el Rey Fernando El Católico como premio a sus servicios, con la condición de llevarla a Palacio para que jurasen los Reyes de España.
En 1936 desaparece de su domicilio, con los documentos de otorgación y legitimación. La espada volvió a aparecer tras la Guerra Civil, en 1939, en el castillo de Figueras, desde donde fue traslada al Museo del Ejército en Madrid. Posteriormente fue adquirida por la junta de Castilla y León ayudada por donaciones particulares por 1,6 millones de euros. El destino final de la misma será la Catedral de Burgos donde están enterrados los restos del campeador.
IO SOI TISONA FUE FECHA EN LA ERA DE MILE QUARENTA
AVE MARIA GRATIA PLENA DOMINUS TECUM
Según El Cantar de Mío Cid: “la Tizona tiene personalidad propia, su fuerza varía según el brazo que la esgrime, aterrorizando a los adversarios indignos”.
Fue declarada Bien de Interés Cultural el 18 de Enero de 2003.













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